Representantes de ideologías encarcelados, un bucle político y la misma mierda de siempre
Esto es lo que tenemos dos años despúes de la proclamación de la república catalana.
He recuperado este blog de pura casualidad, justo el día 10 de noviembre, día de elecciones generales en el estado español. Un estado que vive en el año 2019 con una constitución del 1978. Estamos estancados en el bipartidismo que quedó después de una guerra y unos cuantos años (bastantes, demasiados) de fascismo. Han pasado CUARENTA años, no trenta. Tengo la sensación que siempre he oído la frase "llevamos trenta años con la misma constitución", pero son cuarenta. CUARENTA Y UNO (el que he petado todo), para ser exactas. Casi medio siglo funcionando con las mismas leyes y la misma constitución que quedó pactada después de la muerte de un dictador.
Lo único que ha cambiado en estas cuatro décadas es que el bipartidismo PP-PSOE se ha convertido en Vox-Ciudadanos-PP vs. PSOE-Podemos y Catalunya pidiendo cambio y evolución. Cada persona ha ido encontrando su sitio en el amplio abanico que nos ofrece el espectáculo político... o eso queremos creer. Yo hoy he ido a votar porque me apetece participar en este momento de la historia, pensando bien quien soy y qué me gustaría, e intentando depositar mi voto en un colectivo que no, creo que me representa muy poco en algunos ideales, pero muchas de las personas que lo apoyan hablan con buenos argumento y esperanza detrás del discurso.
Se acercan las ocho de la tarde-noche de un mes de noviembre y me dispongo a encender la televisión, para poner TV3 y flipar con los resultados. Porque si sube la derecha (o la ultra), madre mía, no sé ni cómo describirlo. Si sucede lo que lleva sucediendo des de hace cuatro años, será: poneros de acuerdo YA. Si hay un giro inesperado hacia bien, sorpresa, a ver qué pasa (puede que la inactividad siga idéntica aunque haya cambio). En fin, lo dicho al principio: estamos estancados.
Quizás vuelva a acordarme de este blog dentro de dos años más y escriba algo como:
La política ya no importa. Somos todos adictos a los teléfonos, y nos controlan por ahí.
Ha sonado muy Black Mirror.
Creo que aún sigo tocada por Years & Years.
He recuperado este blog de pura casualidad, justo el día 10 de noviembre, día de elecciones generales en el estado español. Un estado que vive en el año 2019 con una constitución del 1978. Estamos estancados en el bipartidismo que quedó después de una guerra y unos cuantos años (bastantes, demasiados) de fascismo. Han pasado CUARENTA años, no trenta. Tengo la sensación que siempre he oído la frase "llevamos trenta años con la misma constitución", pero son cuarenta. CUARENTA Y UNO (el que he petado todo), para ser exactas. Casi medio siglo funcionando con las mismas leyes y la misma constitución que quedó pactada después de la muerte de un dictador.
Lo único que ha cambiado en estas cuatro décadas es que el bipartidismo PP-PSOE se ha convertido en Vox-Ciudadanos-PP vs. PSOE-Podemos y Catalunya pidiendo cambio y evolución. Cada persona ha ido encontrando su sitio en el amplio abanico que nos ofrece el espectáculo político... o eso queremos creer. Yo hoy he ido a votar porque me apetece participar en este momento de la historia, pensando bien quien soy y qué me gustaría, e intentando depositar mi voto en un colectivo que no, creo que me representa muy poco en algunos ideales, pero muchas de las personas que lo apoyan hablan con buenos argumento y esperanza detrás del discurso.
Se acercan las ocho de la tarde-noche de un mes de noviembre y me dispongo a encender la televisión, para poner TV3 y flipar con los resultados. Porque si sube la derecha (o la ultra), madre mía, no sé ni cómo describirlo. Si sucede lo que lleva sucediendo des de hace cuatro años, será: poneros de acuerdo YA. Si hay un giro inesperado hacia bien, sorpresa, a ver qué pasa (puede que la inactividad siga idéntica aunque haya cambio). En fin, lo dicho al principio: estamos estancados.
Quizás vuelva a acordarme de este blog dentro de dos años más y escriba algo como:
La política ya no importa. Somos todos adictos a los teléfonos, y nos controlan por ahí.
Ha sonado muy Black Mirror.
Creo que aún sigo tocada por Years & Years.
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